Criptomonedas y viajes, los costos del movimiento

  
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Es un tema que acompaña todas las movilidades: los costos de llevar a cabo transacciones, en particular en la compra de productos en otros países. Costos por transacción, pago por comisiones, conversiones desventajosas en el tipo de cambios, son algunos de los problemas. Todo ello encarece el viaje a partir de temas que no tienen que ver con nada que realmente disfrutemos. En muchos casos, además, esos costos suelen aparecer mientras ejecutamos la operación, o después, cuando vamos a pagar el resumen de la tarjeta.

En la última década hemos visto como el mercado financiero era escenario de la aparición de muchos nuevos instrumentos financieros, desde las criptomonedas hasta las plataformas de pago tipo Paypal o Stripe. Pero a pesar de las promesas, todavía seguimos con la problemática de los costos transaccionales. Esto, desde ya, sin hablar de limitaciones en las operaciones por razones de política económica de los gobiernos. Pero en este caso nos estamos concentrando en las condiciones reales del mercado de pagos entre naciones.

Hay otro punto a tomar en cuenta a la hora de pensar en el crecimiento de los métodos de pagos electrónicos: la pandemia del covid-19. Incluso en entornos donde antes mandaba el dinero físico hoy se ha generalizado el pago a través de aplicaciones o transferencias inmediatas. Y nuevamente aparece el tema de los costos.

El primer punto es como logran una baja (o desaparición) de las comisiones por mover dinero y pagar cuando viajamos o elegimos métodos electrónicos. Estar obligado al uso de tarjetas de crédito en el exterior implica asumir una serie de costos (comisiones, mantenimiento de cuenta en el banco, renovaciones, etc). La tarjeta de crédito podría ser un medio para obtener, justamente, crédito, pero los pagos mediante débito automático ya deberían tener menos costos.

Otro punto es facilitar el pago en servicios en otros países, e incluir más gente en el sistema. No es fácil para muchos viajeros conseguir tarjetas de crédito internacionales, y un sistema que funcione bien a través de billeteras virtuales en dispositivos móviles haría mucho más sencillo el acceso a pagos en otros países.

Uno de los cambios relevantes tiene que ver con el cobro de dinero en distintos países, algo que suele complicar mucho la vida a quienes trabajan de manera remota cuando viajan.

¿Las soluciones?

Las criptomonedas han desarrollado un gran mercado en los últimos años, pero los ejemplos como Bitcoin los muestran más como una reserva de valor que como una forma de hacer transacciones. Por ello, hace algunos meses Facebook lanzó, junto a otras empresas, Libra, un intento de crear una moneda digital vía blockchain, estable y orientada a los pagos. Ahora la iniciativa está paralizada por las objeciones de Estados Unidos y los países europeos frente a una moneda no emitida por los Bancos Centrales. No parece que por ahora Libra vaya a prosperar, y ya varias empresas clave en el desarrollo, como Paypal, Visa y Mastercard se bajaron de la iniciativa. Desde ya, además están las preocupaciones por el tema privacidad y seguridad, puntos en los cuáles Facebook hace tiempo es cuestionada.

Además hay otras iniciativas en marcha, como el Yuan Digital, una propuesta impulsada por el mismo gobierno chino. Una propuesta que puede comenzar a ser imitada por los bancos centrales de otros países, y que vincularía finalmente criptomonedas con emisión soberana.

También tenemos la aparición de múltiples plataformas de pago por aplicaciones, por ahora de uso más local, pero que podrían tener versiones internacionales en no mucho tiempo.

El punto más relevante es saber cuánto tiempo más puede tomar la expansión de sistemas de pago internacionales con bajos costos de transacción. Que no nos impongan conversiones desventajosas entre divisas, que no tengan comisiones ocultas o que aparezcan a último momento y que posibiliten la inclusión financiera de más personas. Tener una tarjeta de crédito internacional debería ser una opción, no una obligación si queremos viajar a otros países. Sobre todo porque su uso implica toda una serie de costos que se suman a lo gastado en el viaje.

Al respecto del tema principal de este newsletter, recomiendo este completo paper sobre criptomonedas y divisas digitales, editado por el European Banking Institute (en inglés, el PDF se puede bajar de manera gratuita).

Enlazados

La semana pasada comentamos sobre AirBNB y las declaraciones de su CEO, Brian Chesky, sobre que “el viaje como lo conocíamos ya no va a volver” y en Un Mundo Pequeño amplían el tema. La verdad es que las declaraciones de Chesky resonaron bastante en los medios, y si buscan en Google News van a encontrar docenas de notas sobre el tema.

Bikeshare aparecía como una promedora compañía que buscaba cambiar el mercado de alquileres e intercambio de bicicletas. Hasta que fue comprada por Uber y literalmente destruida (en inglés, en Vice).

Un texto de mayo (como mil años, en coronavirusaños) sobre el negro futuro de la aviación comercial. Interesante leerlo casi dos meses después, y comparar con nuestra visión actual (en inglés, The Atlantic).

Podcasts

Ok, este newsletter es sobre viajes. O el mercado de viajes. Pero ya ven, todos los newsletters traen algo de música. La recomendación esta vez es el episodio de Earshot, un podcast de ABC, sobre la relación entre música y los algoritmos de YouTube (en inglés).

Canción de cierre

En 2014 Owen Pallet editaba “In Conflict”, un disco bastante particular, donde combinaba folk con cuerdas y un sonido impactante, que rápidamente quedó etiquetado como “chamber folk”. Dentro de ese disco está esta impresionante canción, “The Riverbed”.

Owen Pallet, por cierto, editó disco nuevo este año. Algo más electrónico, igual de folk y menos de “chamber”, pero igual de interesante. Lo pueden escuchar abajo o seguir el enlace hacia Spotify.